atascado (16 de marzo)
sigo atascado en los abortos.
me ha costado bastante salvar ese escollo. he tenido que repetirlo no sé cuantas veces, pero creo que esta vez lo he superado. me ha costado casi tanto como la misa eterna en la que embarqué ayer un mi viaje en autobus hacia moshi, una misa que empalmaba sucesivamente de autobús en autobús, que ponían ese gospel cristiano en la radio a toda cebolla, no sabías si entrabas en una iglesia o en un autobús. los vídeos no tenían precio, con todo el esplendor tropical y toda la humildad y poco estilo del campo, hacían que te encariñaras de todos y cada uno de los cantantes que salían, canciones que se sucedían cantando a la gloria en bucle hacia el infinito. antes de llegar al cielo hicimos una parada en un estación de autobús local en la que nos asaltaron vendedores con tridentes, como si fueran neptuno emergiendo de las aguas, solo que en las puntas de sus tridentes había mazorcas de maíz con las que apuntaban amenazadoramente a los pasajeros de aquellas iglesias ambulantes.
el mounstruo del corona sigue asomando la cabeza dando sustos por nuevos países cada día. aunque después de más de sesenta países infectados, al susto como que se le ve venir. se podría decir que el virus esta corriendo más rápido que la velocidad de reacción que tienen los gobiernos. parece que tarde o temprano todos los países del mundo van a tener que lidiar con él. no deja de llamarme la atención como países con tan poco control e higiene como india o indonesia tengan tan pocos casos. la mejor explicación sigue siendo que simplemente son incapaces de hacer la contabilidad, así que el impacto en esos países puede estar siendo mucho mayor y no está siendo verdaderamente comunicado.
aquí se habla de planear para los siguientes ocho meses. aunque creo que el tiempo que se va a tardar en controlar el virus va a ser menor. ahora estamos en los primeros asaltos, no sabemos muy bien como es el rival y estamos tanteándolo para ver por dónde atacar y derrotarlo.
no es fácil salir de este bucle, pero lo cierto es que no todavía no tengo ese bicho en el cuerpo que te pide que hagas algo urgentemente. cuando venga lo escucharé y lo haré. estoy preparado actuar, simplemente me parece que todavía no es el momento.
ahora mismo nada parece importante, más que derrotar a ese horrible monstruo, pero la vida continúa y sabiendo que la gente está encerrada en madrid, y quien sabe si aquí pasará dentro de poco. cada día que paso fuera admirando la naturaleza y hablando con la gente me parece más valioso.
y todo eso sin olvidar a rosa. el libro me está llevando a territorios que no me esperaba y eso me gusta. las amigas han ido al ginecólogo y una de las hermanas, la de la mandíbula prominente, ha comenzado a hablar de su aborto, cuando ana de repente recuerda a la hermana de su novio, o su ex, el que parece que la dejó embarazada, que también tuvo un aborto con un carnicero local que casi la manda al otro barrio, que del que estuvo casi tan cerca como de ir a la cárcel.
por otro lado, aún a estas alturas tempranas del libro, todavía siento una especie de frialdad. todas estas relaciones fugaces que nunca parecen terminar de cuajar, un cierto hilo de desesperanza y hasta de desapego si quieres, que hacen que la autora todavía no me haya ganado del todo, pero vamos a ir poco a poco, pasito a pasito y vamos a ir viendo que va pasando.
un veso y hasta mañana.


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